Quiero, quiero ....¿puedo? o es un lujo

En cualquier oportunidad de esas que estoy revisando material de lectura, ante mis ojos llegan un sinfín de ideas, que aparecen de manera desordenada. La atención que pueda dispensar a cualquiera de ellas es variable dependiendo del objetivo de mi búsqueda. Luego de internalizadas y comprendidas, algunas de manera sorprendente permanecen a la expectativa en los laberintos de mi mente, sin manifestarse abiertamente, pero latentes. Se apertrechan en una especie de sala de espera, cual cliente a ser llamado por un número de turno.
Uno de esos razonamientos que aparecen por estos días es darle forma a lo que se desea o a lo que se aspira. Luego de haber recorrido algo en este camino de la vida, es lógico que mis deseos actuales no sean los mismos que cuando abría los ojos al mundo. Una conocida asesora o consultora personal, a través de un artículo que publica consecuentemente los días domingo, recuerdo que señalaba algo así como que nada de lo que tienes en la vida es gratutito, apartando el paradigma del papel de intercambio, el pago puede estar representado en otras figuras como el tiempo de calidad, el bienestar, la salud y hasta la felicidad misma. Es por ello que recomendaba "ten cuidado con lo que deseas" ...El ejecutivo ambicioso y lleno de afán de superación, sacrifica a lo mejor tiempo de calidad con su familia por tener más y más. El gobernante enfermo de poder, sacrifica a todo un pueblo en aras de mantener su hegemonía política a costa de lo que sea, prestándose a los sentimientos más indignos para imponer y arrollar. Son sólo ejemplos y pueden haber miles, diferenciados, muy específicos.

Lo anterior me lleva al lugar común, tan común como esquivo. Queremos, deseamos y nos olvidamos de lo que tenemos cerca, lo íntimo, lo cultivado a través de años, que al tornarse tan familiar llegamos al extremo de darlo por descontado y no es así. Al tomar conciencia de esto, hay que redescubrirlo, reencontrarlo para valorarlo y reconocernos en ese mismo ejercicio de nuevo descubrimiento. Estoy convencida que en estos últimos tiempos mis sacudones personales han sido el alerta para darme cuenta de ello. Estoy imbuída en proyectos personales, escenarios que no se asomaban en mi panorama de manera clara unos años atrás y allí está lo maravilloso de la determinación, al quererlo ...el puedo es casi inmediato. La vida, mi vida, reacciona y me envía señales para retroceder o esquivar. Lo asumo, aquí estoy. Con incertidumbres, con mucho riesgo, con situaciones en contra, en fin y ¿de eso no es que se trata la vida cuando se desea ejercerla de manera luminosa? (Viene a mi mente una maravillosa frase de Bernard Shaw: "...No es para mí la vida una cerilla de media luz. Es una suerte de espléndida antorcha, que por el momento llevo en alto y cuya llama quiero avivar, para que dé cuanta luz esté a su alcance, antes de pasarla a las generaciones que me habrán de suceder".)

Ahora, va a mi paso un pensamiento extraño, querer hacer el bien, retribuir a tu entorno algo, poco o mucho de lo que eres como persona, implica que deben trabajar a tono y en perfecta complementariedad ambos hemisferios cerebrales, ¿suena extraño esto que señalo? ...puede ser, pero esto que desarrollo como idea tiene el aval del campo científico.  Si todos demostrásemos curiosidad o un pequeño interés de qué va todo esto, el mundo sería un mejor lugar para vivir. El hemisferio derecho me conecta con el aquí  y el ahora, con la solidaridad, con la emoción, con mi lado más sensible proyectado hacia los demás. En esa postura mi creatividad se energiza, siento a flor de piel que a pesar de todo puedo llegar a pertenecer a causas verdaderas, ricas en ese intercambio de pareceres y sentires, donde no existen odiosas jerarquías ni mensajes solapados, todo es transparente, la comunicación es fluida, armoniosa en esos casos, se siente la empatía a su máxima expresión. ¿Qué rompe este maravilloso vínculo? La excesiva presencia del hemisferio izquierdo, el lógico, el secuencial, el que dicta, el que obliga, el que compromete de manera automática al individuo a convertirse en un ser aparte de los demás porque su propio desempeño así lo determina. ¿Cuándo pulsar el botón de la diestralidad cerebral? Siempre que se necesite encontrar explicaciones a hechos que parecen absurdos, delirantes, bizarros, anacrónicos. 

Quiero hacer el bien fuera de mi círculo más cercano pero la severidad del sistema que abriga a la sociedad actual, margina, reniega de tus condiciones y de esta forma, aunque parezca mentira, una legítima aspiración se convierte en un lujo. ¿Contradictorio no? Trabajar en estas condiciones significa poner en juego tus propios recursos sin que exista el menor atisbo de solidaridad y consideración. No los busco, de paso, pero aún así, duele percibir tanta insensibilidad.

Por otro lado, hoy se despidió una persona que conocía desde muy pequeña. Una persona difícil, complicada, con quién se me hizo muy cuesta arriba congeniar a pesar de ¿compartir? (no, esa no es la palabra) ...no me voy a enredar, ya no está y quiero recordarla desde los instantes agradables. Ya al final, en su lecho de convalecencia señalaba algo así como que en la vida, realizamos planes con una certeza tal, como si tuviéramos "la vida comprada" ...la vida comprada, cuando ella soltó esa frase hace más de un año, la coloqué  en mi memoria cerebral y al enterarme de su muerte, afloró.

La impetuosidad de la juventud por lo general, nubla la trascendencia del vivir. Hay una sensación de que todo y todos está a la mano, o en un futuro, que sin tener mucha forma en algunos casos, tiene siluetas inspiradoras y llenas de porvenir, no me parece malo, siempre y cuando, (aquí regreso mis pasos hacia la sensibilidad y al sentir), no olvidemos lo esencial ...nuestro Ser. ¿Quiénes somos? ¿Pasiones inútiles como nos sentenció Sartre? o ¿un cúmulo de átomos y moléculas que se ejercitan día a día en un deporte que inevitablemente no tiene una llegada victoriosa? Aquí toma ticket otra frase que tengo guardada por allí, pero que olvidé el nombre de su autor, ...para ser buen vividor hay que ser buen moridor. 
Tener conciencia plena de que somos pasajeros provisionales de un tren que va raudo y veloz, que se detiene simbólicamente por breves instantes,  sólo para permitirnos reflexionar (y eso si lo hacemos) para retomar el camino que al final sólo avizora una liberación del yugo material. En esa parada final acabó el viaje, porque no hay chance de comprar otro pasaje que nos permita continuar el periplo, o te bajas o te bajas.

¡Qué absurda la gente prepotente, soberbia, la que asume y presume! Aquella que pretende arrodillarte a sus designios, a su visión, a su pequeñez. ¿Es que no se han dado cuenta? ...
Leo el inicio del libro del francés Stephene Hessel "Indignáos" (Indignez-Vous), del cual tuve referencia el día de hoy a través de un interesante segmento televisivo del servicio de cable (nuestra tv está decadente, decadente) que reza así: "93 años. Es la última etapa. El fin no está lejos". ¡Qué podría agregar a una frase sencilla, pero que no pierde ni un ápice de trascendencia, de aceptación a una realidad que se impone y a la que no podemos escapar! 

Recuerdo a Sábato (espíritu  libre en estos momentos):
"La vida es tan corta y el oficio de vivir tan difícil, que cuando uno empieza a aprenderlo, ya hay que morirse"

Camino por recorrer ...





Comentarios

  1. Guuaauuu! Sol, mujer, que no sabes cuanto te entiendo, y comprendo y comparto lo que dices.
    A ver, estos dias llevo las ideas asi, haciendo su fila para salir, jajaja, y sobre lo de desear... ahh, he cambiado tanto en este exilio, que ya creo que en cualquier momento me terminare de convertir en una cinica. Solo me hace falta lo que tengo, mi familia, y ya.
    Me ha recordado a un comercial de Ikea que dice: "No es mas rico el que mas tiene, sino el que menos necesita".
    Gracias por la oportunidad tambien, para intercambiar pensamientos e ideas.
    Un abrazo!
    Mar.

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  2. Gracias Mar ...
    Siempre es un gusto tenerte por aquí.

    Un beso

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  3. Desde hace mucho tiempo la gente gasta sin poder, y todo gracias a las tarjetas visa y demás facilidades que nos han dado los bancos, todo esto ha causado que se produzca y agujero que con el tiempo se desborda causando problemas económicos.

    Desde pequeño en mi pueblo ya oia decir, tan rico es aquel no que le falta nada, como aquel que tiene dinero.

    Reflexivo post, un gusto leerte.
    te dejo mi saludo y deseos
    de que tengas una feliz semana.
    un abrazo.

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  4. Hola Ricardo

    Gracias por darte una pasadita por aquí y tomarte un poco de tiempo para leerme. De verdad, un privilegio para mí tener tu opinión.

    Maravillosa semana para ti

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