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Mostrando entradas de noviembre, 2012

Dar la espalda ...

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Desde pequeña, en casa, se me enseñó que dar la espalda es un signo de mala educación y descortesía, es asumir una postura de total indiferencia hacia la persona que estamos ignorando desde atrás. Supongo que esto está muy vinculado a que nuestros ojos se encuentran en la facción de nuestra cara que mira hacia adelante, y desde allí hay un sinnúmero de posibilidades de comunicación que de otra forma estarían bloqueadas. Mirar a los ojos de quién nos habla o escucha es el principio fundamental de un buen ejercicio de intercambio de ideas, esquivar la mirada puede denotar timidez o un total y definitivo desprecio por nuestro interlocutor.
En esta época de artilugios tecnológicos para comunicarnos “mejor”, sorprende como son utilizados por la mayoría,  para desconectarse o simplemente prestar la mínima atención a los amigos, compañeros de trabajo y familiares cuando solicitan algún encuentro dentro del contexto de la relación que les une. En una oportunidad escuchaba en un taller de induc…

El lugar del lector

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¿Cuál es el lugar del lector?
El lema de la finalizada Feria Internacional del Libro de la Universidad de Carabobo –FILUC 2012- invitaba a reflexionar en esta inquietud.
Personalmente podría señalar a ese lugar como el espacio idóneo que permite administrar expectativas de descubrimiento de paisajes tanto emocionales como geográficos, a través del camino trazado por el autor del escrito que tenemos entre manos o frente a nuestros ojos. Debe ser un espacio que permita la comunión entre el consumidor de palabras y el que las proporciona.
En mi entrega anterior describí desde una experiencia muy personal lo que sentí al entrar A Casa, acá compartiré mis impresiones en FILUC, otro ejemplo de templo acogedor de la palabra, una de mis analogías a un parque de diversiones. En un espacio como éste,  no hay oportunidad al sosiego o a la relajación, en principio es una especie de carrera contra el tiempo, donde es necesario, dentro de lo posible, acceder al mayor número de atracciones, representa…

A Casa (I)

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Alguien que aprecio muchísimo y con quién conversé recientemente, me comentó su sentir cuando se encuentra rodeado de libros, su libros y me identifiqué inmediatamente con esa sensación. Los libros, mis libros, están por toda la casa, es por ello que reconozco cierto espíritu libre donde particularmente no he podido hasta ahora, concentrar un espacio que domine la presencia de ellos. ¿Desorden? ...puede ser, porque sufro de turbaciones ocasionales cuando acudo en auxilio de algunos de sus consejos o conocimientos  internos y éstos no aparecen a la mano de forma inmediata, juegan a las escondidas y se divierten muchísimo al verme atribulada pensando en la pérdida, cuando después de inútiles esfuerzos abandono la búsqueda para sorprendida unos días después, encontrarles en el mismo lugar donde insistentemente les buscaba sin éxito alguno, allí mismo  frente a mis narices. Ir a un libro es como ir a  casa, al hogar más íntimo, es el sitio idóneo, el lugar privilegiado donde dos extraños se …