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Palabras

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Caja de Pandora - René Magritte Vuelan una y otra vez en mi lengua, golpean, martillan, en ocasiones laceran, son una suerte de pequeñas avispas que aguijonean e inflaman el músculo del habla, que se resiste una y otra vez. ¡No puedo liberarlas! Simplemente no puedo, demasiada esclavitud en ciernes, cadenas que aprisionarían mis pensamientos en un alrededor inhóspito que observa ansioso la caída. Los símbolos son insistentes, recurren a artimañas ante los cantos de sirena que escuchan entre los dientes, quieren despejar la realidad, horadarla, extenderla y ¿por qué no? …purificarla. Demasiada pretensión. Ahora es imposible, hay que morderlas, aprisionarlas, sostenerlas de algún modo, que la cavidad bucal sea la prisión expectante, simplemente eso  …ya habrán mejores tiempos para dejarlas volar.

Palabras en cautiverio II

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"La labor filosófica es en realidad un trabajo sobre uno mismo, sobre la forma cómo vemos las cosas y lo que uno espera de ellas." Wittgenstein Quiero regodearme ...solazarme, entusiasmarme ...regocijarme en el don de la palabra escrita, mostrar lo que digo en mi mente. El asunto está en cómo conciliar ese mundo lógico con ese mundo místico, a final de cuentas, el silencio, como bien dijo el poeta Cerati "no es tiempo perdido". La ciencia se vale de esa mostración lógica del lenguaje para circunscribirse en sus límites, cuando pensamientos e ideas no encuentran traducción adecuada en el código de símbolos, simple y llanamente  quedan vagando en los laberintos de la mente. Es entonces una verdad sencilla que todo aquello que no ve luz al exterior, no puede ser susceptible de análisis por parte de terceros. El mundo interno puede ser todo un desafío para todo aquél que aprecie su importancia. En una oportunidad alguien me dijo que viajar, tr...

Palabras en cautiverio (I)

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Las palabras son símbolo y significado, son nuestro código de conexión con el mundo. Wittgenstein el ingeniero y filósofo vienés, tenía tan en alta estima el lenguaje de las palabras  que su obra cumbre el "Tractatus logico-philosophicus" se sumerge en este universo fascinante. En el prólogo de esta publicación  tomada como referencia en el libro de Díaz (2009) (1),  afirma el propio autor lo siguiente: "Cabría acaso resumir el sentido entero del libro en las palabras; lo que siquiera pu ede ser dicho, puede ser dicho claramente; y de lo que no se puede hablar hay que callar. El libro quiere, pues, trazar un límite al pensar o, más bien, no al pensar sino a la expresión de los pensamientos ...el límite sólo podrá ser trazado en el lenguaje, y lo que reside más allá del límite será simplemente absurdo" (Wittgestein, 1999, p.11) No puedo compararme con Wittgenstein ni mucho menos, aun así puedo decir que en mi mente florecen de manera constante asociación...