Muchas cosas ...demasiadas cosas


¿Agobiada por el tiempo? ¿quién en algún momento no se siente así? Es el signo de nuestra época moderna, la competencia con el reloj más que el desarrollo de una habilidad se ha convertido en un ejercicio extenuante. ¿Disfruto? ...el tiempo pasa raudo y veloz, ni lo noto, es como una suerte de viaje sereno, divertido, donde la relatividad del espacio es algo fascinante. Es el estado ideal. Muy a mi pesar, la vida, el entorno, no siempre ofrece este tipo de raticos y cuando en un momento dado se tornan comunes, rutinarios y tan más de lo mismo, es necesario sacudir el marasmo ante la inminencia de un avanzar de horas que pareciera arrastrarse pesadamente con cada movimiento de la aguja del reloj.

Y partiendo del tiempo, me pregunto ...¿Qué es una cosa? Es la generalización conveniente; ¡tengo tantas cosas que hacer!, ¿no tienes otra cosa que hacer?, ¡la vida es una cosa seria!, ¡qué cosas tienes!. El hecho cosificado es la denominación de algo general, hasta indeterminado en un principio, pero en la búsqueda constante de una contextualización permanente. Se me ocurre semejarlo con la ficha en blanco del tablero de Scrabble, sólo tendrá un significado real cuando es utilizada como el comodín necesario en la palabra que se pretende construir. El tiempo dentro de todo esto es el marco referencial, el encuadre.

Escribo y oigo la lluvia a lo lejos, cierro los ojos, las gotas de agua de los últimos días han caído de manera tenaz y ruidosa, el espectáculo sonoro de los truenos no sólo agregan asombro, presagian tiempos llenos de mucho ruido, de situaciones inéditas, de hechos que cuesta encontrarles explicación. Desde mi último escrito han pasado por mi cabeza ideas extraordinarias, contrucciones gramaticales fuera de este mundo, palabras combinadas de manera tan armoniosa que parecen hechas a la medida, pero simplemente las perdí, no pude materializarlas, mutilarlas, exorcizarlas de mi cerebro. Es mi deuda con el pergamino personal, el tiempo no perdona y no me permite en el universo real ningún tipo de retroceso.

Una cosa: ¿Lo digo ...vale la pena?
La verborrea no es sólo a través del lenguaje oral, el papel también lo aguanta todo y puedo decir que desde mi perspectiva todo es tan sórdido, tan maluco, que cuesta digerirlo. Venezuela en este momento es presa de un vómito verbal generalizado. El bajo perfil no se ha considerado como opción, no señor, ¿para qué reflexionar? mientras más ruido hago, mejor, confundo y es lo que pretendidamente se desea, formar parte de un concierto de voces en el espacio, en la pantalla, en la hoja de papel, escoja el medio que más le guste, aquél donde quede mejor el discurso lleno de odio, de agresión, de regocijo por el mal ajeno. 

El presidente del pais está en un mal momento y es lamentable que en tiempos tan aciagos, la rabia, el rencor, los malos sentimientos se apoderen de la dignidad humana, tanto de quienes le adversan como de quienes le siguen. Esa versión binaria de la realidad política venezolana que tanto me desagrada y de la cual este ser humano ha sido su principal promotor. Apenas en mi úlitmo post lo expresé como una manera inquieta de lanzarlo a quién pudo tomarlo ...no somos infalibles, no somos invencibles, en fin, no somos inmortales. La sustantividad puede ser una lección demasiado áspera, dura, contradictoria. Como leí por allí, ser de carne y hueso  tiene implicaciones profundas, una de ellas es la vulnerabilidad física que nos puede arropar en cualquier momento, sin previo aviso, sin anuncio protocolizado. Causa estupor el discursito ideológico, la martirización obligada, la reencarnación impuesta, el héroe sacrificado ¿qué es esto? ¿en qué se ha convertido la realidad política de mi pais desde hace algún tiempo? En una pintura surrealista, en un concierto kisht, en una obra de poca monta. ¿Dónde están nuestras instituciones? ...Secuestradas, presas, confinadas al  verdugo del dogma, del sistema férreo de creencias. ¿Serán liberadas algún día? ¡Cómo saberlo!

 Pienso en un escrito de Alberto Barrera Tizka, y estoy de acuerdo con él cuando afirma que las mejores palabras, las mejores combinaciones de éstas no necesariamente afloran cuando más las necesitamos. Las situaciones apremiantes tienen esta singular característica, no dejan pensar, te atropellan de forma inesperada y cuando pretendes reaccionar, balbuceas tratando de elucidar la situación. Me gusta aclarar las cosas, me cuesta llevar a cuestas el saco de la incertidumbre, del desasosiego. Mi emocionalidad clarificadora puede favorecerme como hundirme, en el  último caso igual salgo a flote, con la respiración agitada, con el corazón galopante por el esfuerzo, pero con el aprendizaje infinito como salvavidas. Es una sola vida la que tengo en este momento, así que si el impulso del diálogo constructivo me llevó a establecer puentes, lo seguiré intentando aún cuando la otra parte no lo vea de la misma forma. No insistiré si observo el rechazo a flor de piel, en la mirada, en lo gestual, sólo me llevo en ese caso la lección  recibida, aunque me duela el resultado final. Ni modo.

Otra cosa: Cuando los padres se vuelven hijos



Este hecho cosificado tiene una trascendencia profunda, me obliga reflexionar sobre mi lugar, mi espacio vivencial, de repente estás al frente de una serie de decisiones que estabas acostumbradas a que tus padres las manejaran solos, ya no es así, esto obliga, impone sentires encontrados y el tiempo de nuevo se torna agobiante. El correr del reloj se vuelve algo relevante, cada momento cuenta como si fuera el último y secretamente se desea la inmortalidad, la permanencia, el estado actual de las cosas. Imposible, no sucederá, la inevitabilidad de nuestro destino es inminente, llevar de la mano bajo esta circunstancia es una situación que expande el órgano más sensible de nuestro cuerpo ... el cerebro y encoge el más simbólico ...el corazón. 

Vivir en un espacio geográfico donde la seguridad social de las personas mayores no es una punta de lanza, algo que sea considerado estructuralmente válido y efectivo, al alcance de la mano de todos sin distingos de ninguna índole, es muy inquietante. ¿Cuándo podrá percibirse esa retribución agradecida por la labor realizada como ciudadano(a) cuándo tus fuerzas ya no son las mismas y ni cuentas con los recursos económicos necesarios para cubrir tratamientos médicos onerosos y complejos? ¡Qué interesante sería contar con una  tecnología social de vanguardia en ese sentido! ¿La tendremos algún día? no tengo respuesta, pero esto es indudable que crea una aprensión interna, que eriza. Si los discursos pudieran mutar a recursos para esta causa, seríamos un pais privilegiado en la materia. Para el poder siempre existirán alternativas, para el ciudadano común éstas son limitadas, no poseemos la misma libertad de escogencia y por lo general, la impotencia y la resignación pueden ser las más expeditas.

Grandeza cronológica que convierte a tus progenitores en adultos con una niñez madura, situación extraña, porque ese  intercambio de roles no es tan simple. ¿Metáfora de Benjamin Button? Puede ser, sólo que el camino es hacia el infinito, lo indeterminado. Aquellos seres que cuidaron de tí desde siempre, ahora demandan el cuido que una vez te dieron. Mi pais no ha concretado ese punto en la agenda social, el adulto mayor, nuestros viejos, solicitan un espacio verdadero a todo nivel, un espacio que parece lejano desde la visión de un pais con "síndrome de Peter Pan". 

Esta es una profunda deuda social que persiste y que después de doce años sigue allí, campante, sin mayor aliciente que la esperanza de toda una sociedad que espera impaciente.

Una cosa maravillosa: Por un instante ... volver atrás.


Es imposible en el mundo real volver atrás, aún así en la imaginación el asunto es gratificante. Si te dan un pequeño espacio ¿por qué no aprovecharlo? Para muchos el cuerpo no es el mismo, no se cuenta con aquellas formas físicas que permitían ciertas libertades al vestir, a pesar de ello, se logró el cometido. Pensé de antemano el atuendo que me permitiría estar acorde a la época y que no ridiculizara mi humanidad, de verdad que fue emocionante encontrarme con una ambientación del pasado, disco de vinilo, cassettes, medias de nylon, faldas cortas, leggins, pelos alborotados, el que pudo hacerlo también lo asumió como un viaje al pasado, sin ridículos, sin posturas fuera de lugar. ¿El mejor atuendo? !Wao! No lo esperaba ...gracias por el ratico.

"estabas muy bonita, merecido"
¿en este momento? ...maravilloso

La cosa musical: Mi cuadro, mi referencia

¡Cómo bailé!, pues hago honor a parte de ese soundtrack ...sólo un click en la imagen y el movimiento es inevitable.

 








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