La palabra sentida


Algo íntimo impulsó abrir sus páginas, es por ello que mientras escribo ...leo a Montejo. 


UN RAYO


La vejez de la carne es la peor máscara
que los dioses nos tejen.
Con invisible estambre y rueca fría,
con su nocturna aguja irrefutable,
sin percatarnos, casi de puntillas,
voz y cuerpo nos cambian.
Sólo al azar de algún milagro -si lo otorgan-
puede que alguna vez, fuera del tiempo,
en la región donde la rosa es más efímera,
un joven cuerpo de mujer se tienda
y nos abrace,
como abraza el amor,
mucho más hondo que la muerte ...
Entonces, tras la máscara,
nuestra marchita carne se reaviva
y vuelve un rayo a iluminarnos
que dura apenas lo que dura un rayo.

                                                                                                     Eugenio Montejo


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