El Poder del Sosiego




A través de un artículo de Sergio Dahbar, llamado el Poder de la Calma, llegué a un interesante vídeo de una abogada de nombre Susan Cain, quién dentro del formato TED expone sus ideas acerca de un tema del que no había escuchado mucho en los últimos tiempos, no al menos desde la perspectiva que propone el personaje arriba mencionado.  En este enlace puede acceder al vídeo (El Poder de los Introvertidos).

Para esta profesional de las leyes, devenida en escritora, los introvertidos representan un número importante dentro de la población mundial, es por ello que su condición no debe ser subestimada y mucho menos asumida como un handicap social que frena el desarrollo personal. ¿Qué puedo aportar sobre el tema desde lo personal y de lo profesional luego de revisado el material señalado?

Bueno, en otro espacio de cuitas personales, llegué a manifestar que disfrutaba la soledad, es más me gustaría agregar adicionalmente, que en alguna parte leí acerca de lo traicionera que puede ser la memoria tratando de traer al presente algunos hechos históricos, a pesar de ello haré el intento como acción ilustrativa al motivo de este escrito.

Desde pequeña escuchaba y sentía el comentario acerca de mi ensimismamiento cuando fijaba la vista de manera intensa hacia un punto cualquiera, sin ningún motivo, tratando de pasearme dentro de mi cabeza por escenarios que solo yo podía entender. Una tía me llamaba Juanola, cuando me observaba en esos episodios de introspección, nunca llegué a saber quién era, ni dónde vivía el personaje mencionado, sin embargo es para mi inevitable no recordarlo cuando todavía en mi edad madura entro en algún trance de este tipo. Desde que me conozco disfruto inmensamente estar conmigo misma, realmente nunca fui amiga de celebraciones ni juergas, es por ello que en mi etapa de adolescente y juventud, pues entraba en esa categoría de las desubicadas que nunca se divertían.

Para algunas de mis amigas contemporáneas, disfrutar es sinónimo de reírse fuerte, de hablar fuerte y entrar en una suerte de deshinbida actitud que por lo general proviene de la ingesta de bebidas espirituosas. No estoy en desacuerdo con ello, solo que no me agrada que me lo impongan y que es posible que tenga la disposición a este tipo de "disfrute" no con la regularidad y la espontaneidad de aquellas que sí están cómodas con ese tipo de proceder.

Luego de escuchar a Susan Cain en el vídeo anteriormente mencionado, entendí muchas cosas, entendí por ejemplo mi desconcierto al trabajar en equipo en mi etapa de colegio y mucho más cuando ingresé a la universidad. Me sentía incómoda al tener que compartir mi espacio reflexivo, aunque después viviera la más genuinas de las contradicciones, al disfrutar el momento que ofrecía al mundo mi aporte. No niego en este caso las profundas desilusiones que sufrí en carne propia al constatar la sentencia de la cultura organizacional de este tipo de trabajos en conjunto, porque no todos mis compañeros trabajaban comprometidos y en la mayoría de los casos  algunos pocos se echaban al hombro la responsabilidad de la tarea final, cosa que me ocasionaba mucha aprensión. En fin, para mi era un alivio las asignaciones individuales y amaba (todavía lo siento así) el espacio de comunión con los libros que me servían de compañía muda pero lo suficientemente esclarecedora como para salir airosa en los desafíos académicos. 

¿Despotrico del trabajo en equipo? No, no es la intención del mensaje e incluso la propia Cain igualmente lo aclara, no podemos ser individuos totalmente destinados a la solitud, es lógico, somos en la medida que nos reconocemos en los demás y este proceso de descubrimiento es maravilloso porque demuestra nuestras limitaciones y fortalezas ¿dónde está el punto? Me parece que radica en la diferencia que existe entre ser tímido o ser introvertido. En el primer caso existe miedo, temor, angustia y hasta inseguridad para relacionarse con los demás, en cambio en el segundo caso existe la necesidad imperiosa de estar mucho más tiempo dentro de nuestros espacios personales, de viajar hacia el interior de nosotros mismos, así de simple, y esto lamentablemente no es fácil de entender, porque la sociedad exige, promueve, condiciona a la expresión abierta, espontánea y hasta con ciertos decibeles de sonido en alza, como la forma más conveniente de propiciar relaciones tanto personales como de negocios.

Trabajemos en equipo, pero eso sí, luego de haber asumido de manera individual y suficiente los objetivos que justifican esta asociación, de lo contrario se desperdicia un espacio valioso para la construcción de argumentos y planteamientos sólidos que provienen de explorar los mundos particulares. Trabajar en equipo es sinergia y para ello el resultado final es más que la suma de los esfuerzos individuales, comprenderlo es fundamental y los líderes de estas unidades organizacionales deben estar muy atentos a este tipo de situaciones.

Entonces y ya para finalizar, resumo tal como lo hizo Susan, este planteamiento acerca del poder de los introvertidos:

1) No todo es trabajar en equipo, es necesario dar espacio a las iniciativas individuales que permitan sentar las bases de futuras iniciativas grupales.
2) Manejar de manera asertiva la soledad, reconocernos, valorar nuestra propia compañía como el punto de partida para comprender nuestro entorno.
3) Ocasionalmente, abrir la maleta de nuestro equipaje de vida, ofrecer al mundo mucho de lo que guardamos allí, que puede ser de ayuda para otros que la necesitan y que están dispuestos a recibir este aporte de la mejor manera. 

Es posible que este blog y mi ejercicio profesional de los últimos tiempos estén enfocados en ese objetivo y no me había percatado lo suficiente como para darlo como un hecho. El viaje continúa y sé que puedo hacerlo con el mayor sosiego posible sin estar con ello en disonancia con mi entorno.



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