Empujando una carreta de....¿sueños?

Lo ví por primera vez cuando apenas era un niño muy pequeño, no más de cinco años, la vestimenta muy humilde y parecida a la del Chavo del Ocho, el conocido programa de televisión. Iba al lado o más bien siguiendo los pasos de un señor de baja estatura, moreno de vista adusta, que empujaba una carreta de barrotes de hierro contentiva de cartones y periódicos que recogían en la cuadra. Era inevitable para mi establecer escenarios hipotéticos ya que llamaba poderosamente mi atención que ese niño tan pequeño realizara esa rutina tan a corta edad y de manera periódica junto a ¿su padre?, no lo sé, sólo pensaba que era más o menos de la edad de mi hijo mayor, que trastabillaba al caminar y que veía el mundo a través de una marcha paciente tras un carro lleno de cartones viejos. Era imposible no hacer comparaciones, ¿estaría en la escuela? o simplemente la ignorancia o la necesidad lo arrastraban a un destino poco prometedor de la mano del que suponía era su padre,... otra pregunta en el air...