La utopía y el estado del arte


Hoy leí dos artículos maravillosos, uno era del conocido bloguero y ocurrente escritor Hernán Casciari (¿De qué se ríe Evan?), el otro, del periodista y también escritor ya fallecido, Tomás Eloy Martínez (Defensa de la Utopía), ambos personajes de nacionalidad argentina ...¿coincidencia? pues, no fue premeditado, ambas historias aparecieron y aportaron algo más dentro de las ideas que pretenden darle forma a este post.

Comienzo ...

¿Qué es la utopía? De manera muy general es el término que utilizamos para describir una situación, circunstancia o sistema de manera ideal, perfecta, inalcanzable, que habita en el universo de nuestras mentes como testimonio de aspiraciones muy sentidas y que difícilmente tienen asidero en el mundo real. Analizando un poco esto, hasta podría relacionarse con el mundo inteligible de Platón, donde la razón en su expresión más pura conforma los pensamientos primigenios de todo lo que observamos en el mundo sensible, el dominado por los sentidos.

Por otro lado, me causa curiosidad la expresión "estado del arte" cuando es utilizada en distintos trabajos de investigación con rigor científico y llama mi atención precisamente por eso, ciencia y arte de alguna manera vinculadas. La ciencia como saber sistemático y el arte como la manifestación material y simbólica de nuestros pensamientos. Ahora, cuando se habla de "estado del arte" su uso nos orienta a la recopilación o compendio de las últimas investigaciones y referencias bibliográficas sobre un tema o tópico determinado.

Casciari en su artículo habla de Evan Henshaw-Plath, el creador de la red social Twitter contrastastando su actitud y  filosofía de vida con la de Mark Zuckerberg, el cerebro de facebook, a quién hoy se le dió la más cordial bienvenida al mundo de la bolsa de valores. Volviendo al escrito puedo decir que me sorprendió gratamente el espíritu de la nota, ya que entra en ese campo de reivindicación de los grandes ideales, donde no hay cabida a la superficialidad y al abuso de materialismos, porque es precisamente  esa sociedad utópica que se planteó Tomás Moro por allá en la época del Renacimiento inglés en el siglo XV.

Evan H-S, vendió sus acciones de la red social antes del boom de la misma, ya que no le causaba ninguna gracia eso de abogados, registros legales, títulos de propiedad y socios comerciales. Cuando le informaron que su idea estaba granjeando simpatías en el mundo de la world wide web, poco tiempo después de haberle dado forma, decidió quedarse donde estaba (Uruguay) y mantener la visión de su sueño personal.  El resto es historia, twitter ha sido una forma innovadora de comunicación, para todos aquellos que necesitan ajustarse a la información condensada que ofrecen 140 caracteres, con un número nada despreciable de usuarios en todo el mundo, que se calcula algo así como en más de 100 millones. ¿Qué más puedo agregar sobre esto?,  pues que estoy de acuerdo con Casciari, el principio de vida de Evan no cabe en tan pocos caracteres y merece que al menos su historia sea reseñada. ¿Recibir sólo 7000 $ al ceder su participación, cuando se estima que en la actualidad es una empresa que puede estar valorada en diez mil millones? Al hombre, eso no lo inmuta en lo más mínimo y no apuesta a un cambio de vida diferente al tranquilo y apacible que lleva al lado de su esposa uruguaya y dos hijos. A la pregunta de Hernán de ¿por qué esta historia no es divulgada como noticia de interés en los principales diarios del mundo? le contestaría con esta expresión del querido Principito de Antoine de Exúpery:


“A los mayores les gustan las cifras. Cuando se les habla de un nuevo amigo, jamás preguntan sobre lo esencial del mismo. Nunca se les ocurre preguntar: “¿Qué tono tiene su voz? ¿Qué juegos prefiere? ¿Le gusta coleccionar mariposas?” Pero en cambio preguntan: “¿Qué edad tiene? ¿Cuántos hermanos? ¿Cuánto pesa? ¿Cuánto gana su padre?” Solamente con estos detalles creen conocerle.”


El afán exitista obligatoriamente debe estar asociado a una abultada cuenta bancaria, para ese mundo que desde hace un rato se rindió ante el consumismo desbocado y al enaltecimiento de la superficialidad como modo de vida. Sentirse bien, satisfecho, pleno, es un síntoma inequívoco de éxito y estas impresiones no necesariamente están asociadas a aspectos materiales. ¿Cómo encajar en un mundo donde  no se le otorga la debida importancia a la postura sencilla, alejada de los grandes números? y mira que no lo estoy planteando desde postura ideológica alguna, no deseo  de ninguna manera convertirme en prisionera  de semejante camisa de fuerza, más esto no impide que reflexione sobre el asunto y Casciari con  su sentido artículo colocó de manera protagónica otra forma de ver "esa satisfacción  de estar bien con uno mismo". Andrés Schuschny, propietario del blog "Humanismo y Conectividad" en un artículo sobre el fracaso, expresa que la sociedad se relame en aquellas experiencias que testifican un hecho exitoso que exhibe jugosas cifras numéricas, en cambio, las ideas que fracasan son confinadas al templo del olvido, desperdiciándose de esta manera un aprendizaje que igualmente puede ser valioso. Sobre este tema también se ha manifestado en forma reciente,  el conocido chef  Gordon Ramsey en su programa de competencia gastronómica "The Best Restaurant", cuando señala que en el fracaso, en las experiencias negativas, está la fuente del crecimiento tanto profesional como  personal. 

Como Casciari, tampoco tengo nada en contra de Zuckerberg, tuvo una idea, trabajó con ahínco, le dió forma adecuada y debe sentirse muy orgulloso de ella, aún así no tanto es su sueño como valor exaltado sino todo lo que en cifras genera.  Me pregunto entonces, ¿cómo ser emprendedores enfocados en un sueño que  permita estar en primer lugar satisfechos y plenos con nuestro espíritu? ¿Cómo administrar de forma apropiada el paradigma socio-económico imperante que impone reglas que por lo general excluyen y humillan? y lo expreso desde ese mundo empático, caracterizado por la tolerancia y la perseverancia, alejado de dogmas políticos y de falsos redentores que exigen afinidad incondicional.

No tengo una respuesta definitiva y seguiré en mi búsqueda, el camino transitado en ocasiones  brinda paradas estupendas como las de los artículos mencionados, porque Tomás Eloy Martínez habla de la utopías desde el ejercicio del periodismo ecuánime, asertivo, con una profunda labor social y por supuesto política. Sobre esto último también me gustaría reflexionar ...

...****...

El estado del arte en Venezuela y la defensa de la Utopía

Me pregunto ¿qué referencias, que circunstancias, qué escenarios resumen el estado del arte de un pais como Venezuela en estos momentos? 




Me alejo un poco del ejemplo de Casciari y me zambullo en el mar de incertidumbres y turbulencia que es mi pais en estos momentos, un espacio geográfico lleno de contrastes, por un lado se celebra el triunfo deportivo en una especialidad elitesca donde un compatriota se siente exultante por el objetivo alcanzado. ¿Cómo interpretar la providencia de CADIVI (ente gubernamental encargado del control de divisas en el pais) que permite obtener dólares sin afectar el cupo asignado si y sólo si, el viaje es para seguir las presentaciones del piloto Maldonado en F1?, me parece grotesco e irrespetuoso y hasta incongruente con la vocación socialista y nacionalista de quienes nos gobiernan. Por el otro, está este drama carcelario de miles de venezolanos cuya aspiración más inmediata es mantener la cuota de poder que les permita desafiar el status quo representado en aspectos muy puntuales como son: el hacinamiento, los retardos procesales, las mafias que dicen ser los amos del lugar, la corrupción que cabalga en las figuras de los custodios y funcionarios del poder judicial, la violencia más cruda que se yergue como una sombra nefasta sobre todos los penados y sus familiares, entre otros. ¿Cómo encontrar una justificación lógica a todo lo que está pasando? En algo me orienta el artículo de Tomás Eloy cuando señala que es necesario renovar aquellas  utopías que merman en el espíritu del hombre, esas utopías que pretenden languidecer en cada uno de los "corazones cansados" que luchan por un latir desbordante de justicia y libertad. 

Justicia y libertad, palabras que el poder manosea, ultraja, injuria y difama, con el fin de mostrarnos un pais a la justa medida de sus más oscuras aspiraciones, perpetuando un sistema de creencias que enaltece el insulto y el sectarismo más visceral. Un pais que peligrosamente está perdiendo su capacidad de asombro y con ello la sensibilidad, la cordura, la sindéresis.

La diáspora amenaza en instituirse ...¿cómo aceptarlo de buena gana, cuando en un pasado no tan lejano representábamos como lugar de destino, la generosidad de un futuro auspicioso? ¿Espejismo?

Entonces ¿cómo relaciono todo esto que he venido desarrollando hasta ahora?

Casciari ofrece un escenario poco común al presentarnos en carne y hueso un personaje que no sucumbió ante el Dios dinero y tal como Epicúreo en la antigua Grecia no desdeña el aprendizaje y el placer que se encuentra en los escenarios sencillos. Tomás Eloy Martínez en la otra acera nos insiste en ese pais que debe luchar contra la intolerancia y la incomunicación, conjurando la historia de caudillos prepotentes y soberbios. Es vital aprender de nuevo a leernos unos a los otros, valorar en gran medida los aspectos que nos unen, sin caer en una retórica idealista sin futuro, esto en principio nos ayudaría a dejar huérfanas las intenciones del poder malsano que escinde y promueve las divisiones. Es necesario salir de la Caverna, no asesinemos al emisario. 

Reflexiono al leer la pancarta que encabeza este escrito, porque de verdad que esta realidad es increíble, hasta Dalí podría explicarnos mucho mejor a través de su arte lo que está sucediendo, si estuviera entre nosotros.

....***....

Nota musical: Punto aparte para un tema que he rescatado en estos últimos días al escuchar el k.d. lang  recollection. Roy Orbison realiza un dúo de antología con esta cantante de orígen canadiense y ofrece una pieza que guarda un sentimiento profundo hacia una realidad que no es la esperada y que inevitablemente nos lleva al llanto ...maravillosa



"no pude decirte que estaba llorando ..."

Comentarios

  1. Nos envilecemos cada vez más y todo lo pasamos por el listón económico, de ahí que lo único que nos guíe sean los parámetros riqueza-pobreza.
    Me estremece, y me ha estremecido siempre, esta realidad desasida de todo concepto de utopía. Ante este estado de cosas voraz e inmisericorde, quienes mantenemos posturas humanistas somos unos trasnochados que no tienen arte ni parte.
    Te aplaudo la defensa de la utopía, el ser sobre el tener, el pensamiento sobre la satisfacción consumista.

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  2. Gracias Isabel por comentar. Así es, el hombre en estos últimos tiempos se ha enfocado más en el hacer para tener y en esa locura existencial se ha olvidado del ser.
    Saludos

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