Una mudanza sorpresiva


- Te lo dije, en alguna parte de tu cabeza pensabas que todo era justo, diáfano, transparente, pues estabas equivocada, equivocada. El mundo está lleno de caminos maravillosos, lo que pasa es que algunos son retorcidos y te obligan a administrar muy bien la marcha.

- Bueno, es posible, a pesar de ello, no dejaré de asombrarme, aunque insistas que debo tomarlo con la ligereza de una situación que es irremediable y que por lo tanto no exige mayores insistencias. No puedo eludir mi ejercicio de contrición.

- Mudanzas, mujer de mudanzas, ésta llegó de sorpresa, así que es necesario, en lo posible, recoger lo valedero, lo significativo, lo trascendente y colocarlo en tu caja de aspiraciones para continuar el camino. Serán de una ayuda inmejorable, tu combustible, tu energía, tu sustento.

- Es cierto, importante contar con el equipaje adecuado para alimentar el espíritu. Ya bien lo leí unos días atrás, el  viaje más largo es el que realizamos dentro de nosotros mismos. Ahora, no puedo dejar de preguntarme ¿cómo oir violines cuando el entorno grita mentiras en los rostros que se ufanan de condescendencia?

-No tengo la respuesta y encontrarla es una quimera, porque esos mismos rostros mutan, se transforman, para confundir de manera continuada.

-Decidido, oiré los violines ...

"Cuando cierro mis ojos, estoy en el centro del sol y no puedo ser herida por nada que este mundo retorcido ha hecho ..."

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