Despoblarse



La necesidad  de escribir me obligó a abrir una pequeña libreta de anotaciones, es que muchas ideas bailan en mi mente, supongo que desean transformarse, evolucionar o entrar en un proceso obligado de mutación o simplemente convertirse en referencias de una información que de manera difusa persigue una forma más definida.

Aparece un pensamiento recogido en algún momento y es un texto del profesor Valmore Muñoz ..."Desnudarse es, como diría Pessoa, desandar países. Despoblarse. Deshabitarse..."

No he leído a Pessoa, rey de los heterónimos, aunque por mera casualidad ayer me comprometí a leer "El año de la muerte de Ricardo Reis" de José Saramago, y este nombre Ricardo Reis, es precisamente una de las identidades ¿fingidas? que utilizó el poeta portugués para firmar algunas de sus obras.

Es por ello que sólo quiero de manera breve trazar de nuevo una línea de encuentro con las palabras, con mis códigos, con mis símbolos.

Despoblarse o deshabitarse como analogía a la desnudez, sugiere tomar rumbos de cierta transparencia. El momento mágico de descubrimiento del propio cuerpo viene acompañado por una sensación de vulnerabilidad extrema que cuando es compartida, ofrece matices emocionales que turban los sentidos completamente.

Lanzar palabras al viento también es un ejercicio de desprendimiento del ropaje interno, por un instante y como una fotografía instantánea o de larga exposición, queda un determinado número de símbolos como testimonio de ese momento.

Saramago y Pessoa, con el primero ya han habido algunos encuentros previos, con el segundo experimentaré el desasosiego. ¿Despoblarse? ¿Desandar países? ¿Cómo purificarse cuando ya no se es ingenuo, cuando el deseo del encuentro tiene forma definida en nuestra mente y espíritu?

Salvación a través de la palabra ...



"Es un pensamiento, sólo un pensamiento, es mi vida, se siente en alquiler y no aprendo a comprarla..."


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