Celebración a la lectura


"La única manera de tratar con un mundo que no es libre es convertirte en un ser absolutamente libre de tal forma que tu propia existencia es un acto de rebelión"

Albert Camus

Toda celebración a la lectura es bienvenida, y la organización y puesta en marcha de una feria que tome esto como su actividad principal,  es para el ser lector que me acompaña, la excusa perfecta para disfrutar un espacio de tiempo completamente diferente, alejado de esa cotidianidad que caracteriza un día que se dice corriente. 

Una celebración a la lectura es la maravillosa oportunidad de ver transcurrir el tiempo ante mis ojos y por ende en mi cerebro, de una forma apasible. Allí  un sinnúmero de experiencias y acompañamientos, reflejados en todas esas posibilidades que un ser humano llamado escritor puede proponer a un lector, cuando materializa sus ideas en una hojas de papel debidamente encuadernadas y convenientemente identificadas, son prueba fehaciente de un apoyo libre y silencioso.

En el mes de octubre y como preámbulo a mi día de cumpleaños, asistí a la Feria Internacional del Libro de la Universidad de Carabobo (FILUC), una jornada de la que pretendí dejar un testimonio más allá de las imágenes que tomé en el lugar, pero debo reconocer que el agolpamiento de actividades académicas producto de mi trabajo docente han ido postergando la culminación  de este escrito  …no sé si lo culminaré antes de que la huidiza memoria haga estragos en esos pequeños detalles que es bueno destacar.

En fin, la alusión a este último acontecimiento que también celebra y destaca a la lectura, no pretende distraer al motivo que me lleva a reencontrarme nuevamente con el pliego en blanco, sino más bien, ofrecer una antesala al relato de mi experiencia en cuanto a lo que significó acudir el día 23 de noviembre al Festival de Lectura Chacao 2014.

Este Festival se llevó a cabo en la Plaza Francia de un sector llamado Altamira en la ciudad de Caracas. Esta ubicación dentro de lo que es la capital del país ha sido motivo de escenarios de alto conflicto en los primeros meses de este año, cuando venezolanos pertenecientes a factores de oposición instalaron símbolos de protesta llamados “guarimbas” y que por meses impidieron un normal desenvolvimiento del sector. Esta fue una de las razones por no decir la única, que impidieron que el mencionado encuentro se llevara a cabo en su calendario natural del mes de abril haciendo honor al Día del Libro que se celebra por esas fechas.

Puedo agregar a lo mencionado con anterioridad, que estuve en el Festival del año pasado y fue todo un acontecimiento literario de primer orden a juzgar por la agenda que pudo construirse para tal fin en esa oportunidad, donde disfruté los diálogos organizados dentro de la programación de la feria para el día que asistí, que destacaba a historiadores, poetas, ensayistas y narradores. Recuerdo de manera especial la intervención de Oscar Yánez, el conocido periodista, extraordinario relator de cuentos,  muy ligado a esa memoria histórica de la experiencia y la anécdota nacional y que falleció unos meses después. También aparte especial a la ponencia del historiador Germán Carrera Damas en su defensa a la democracia y a la República, acompañado de importantes escritores e investigadores que igualmente estaban presentando publicaciones dentro del marco de la feria, sobre temas relacionados.


Debo reconocer que en eventos de este tipo, el tiempo realmente vuela y no queda más que lamentar no tener facilidades de hospedaje que permitan una mayor estadía dentro del lugar y que minimicen los avatares de la inseguridad que actualmente agobia a todo nivel, cuando es necesario regresar a tu sitio de origen circulando a través de una autopista que no ofrece seguridad alguna a quiénes le transitan en horas tan oscuras de la noche.

La presente edición de la feria demostró mucho de esta situación precaria que atosiga y agobia en cualquier ámbito posible   …social, económico y político por mencionar las categorías más destacadas. A pesar de ello, el solo hecho de que estuviera esta feria  y que dignamente los convocados para materializarla  hayan dicho presente para organizar los distintos stands y espacios de exhibición, era en sí mismo un acto de resistencia ciudadana  ante los desmanes y constantes amenazas del gobierno actual.

Los proyectos políticos totalitarios aborrecen el conocimiento, porque el conocimiento, vincula, relaciona e interpreta adecuadamente los saberes, en aras de construir la tan necesaria autonomía individual que permita al ser en constante formación, apropiarse de un universo crítico de ideas que progresivamente enfrentará a la indignidad y al abuso de los calificados poderosos por el solo hecho de imponerse en una nación, desconociendo todo talante democrático. Esa es la característica del proyecto chavista  …la indignidad y como tal, reducen al ciudadano común a un ser en peregrinaje permanente, sometiéndolo a situaciones humillantes que justifican con acciones demagógicas y populistas.

Una feria del libro es una celebración del conocimiento, por supuesto si no está enmarcada dentro de la imposición y el sesgo proselitista y hago este comentario aparte, porque no puede concebirse una fiesta del saber donde los símbolos de un proyecto claramente ideológico supere a la protagonista principal como es la pluralidad de ideas. Recuerdo que en la pasada FILUC ya mencionada con anterioridad, entrar al Salón Eugenio Montejo,  al José Emilio Pacheco o al Jorge Luis Borges era como sentir el influjo de estos importantes personajes de la literatuta, influjo que recorría los espacios de la sala y que como un ponente más se materializaba en los expositores de turno. 

Recorrer los diferentes espacios del Festival de la Lectura Chacao durante el domingo de ayer, fue la oportunidad para apostar a espacios alejados de la intolerancia y la segregación, además que la característica principal al aire libre que ofrece la Plaza Altamira, donde el cielo es el límite, le otorga una ventaja notoria sobre la FILUC que depende hasta ahora de los espacios de un conocido centro comercial en la región carabobeña.

El aire libre de la Plaza Francia, sus bancos, su monumento de agua, ofrecen una perspectiva más amable para todos los que asistimos a este evento, es asombrarse porque funciona una vigilancia que debe resguardar una serie de publicaciones que por más de una semana quedan en unas carpas de plástico, solo aseguradas por unas lonas y sus correspondientes nudos del mismo material pero de una gran resistencia a la rotura, a tal punto que son seccionados con herramientas de corte de cierta consideración técnica. Otros por el contrario optaban por lo seguro y por lo que observé en el sitio y como último ejercicio antes de la clausura del evento por este año, cada día trasladaban su carga de sabiduría en un ir y venir de hormiguitas, para demostrarla durante todo el día de exposición.

En cada uno de los espacios que visité aprecié la necesidad de que otro país aflore, los títulos exhibidos con maravillosas posibilidades a pesar de las restricciones cambiarias para este sector, ofrecían un paisaje más ameno y cordial. Las ofertas y los regateos por parte de los libreros ofrecían una nota hasta graciosa en algunos casos y eran una manera de cerrar ventas con personas que dudaban ante una decisión de compra.

De esta feria me traje algunos títulos que justificaron mi ida, por ejemplo, encontré de segunda mano a Hanna Arendt con su obra “Los orígenes del totalitarismo”, a Roberto Bolaño con  “Los Detectives Salvajes”, también me traje a Rafael Cadenas con una versión bilingüe de sus poemas más selectos, a Graham Greene, Coetzee, Victoria de Stefano, Luis Alejandro Contreras, Szymborska, Castillo Zapata. Hanni Ossot con sus poemas selectos en la editorial Bid&Co. editor fue todo un hallazgo así como las “Crónicas Marcianas” de Ray Bradbury.

Quedé en deuda con Camus, esperaba encontrar “Un hombre rebelde”, es posible que haya estado por allí de segunda mano, no lo encontré, solo atisbé su pequeña novela “El Extranjero”  que ya había leído, pero es que esta Feria de Lectura Chacao 2014 me reafirmó dos de sus pensamientos recientemente compartidos en una conocida red social por motivo de su cumpleaños semanas atrás. Uno referente a cómo enfrentar y administrar  un mundo que no es libre y  el individuo que desea demostrar su libertad puede convertir su existencia misma en un acto de rebelión y otro que expresa  que muchas de nuestras acciones aún cuando exigen un importante gasto de energía no pretenden más que reafirmar a un ser humano normal.

Lo expuesto como idea principal en el párrafo anterior me demostró que todos esos libreros allí presentes, de alguna manera ejercieron un acto de resistencia ante tanta ignominia gubernamental y que su acto normal de ofrecer conocimiento a través de la oferta que nos propusieron en cada uno de esos espacios, no es más que un ejercicio de rebeldía. Es por ello que nunca entenderé las razones que esta celebración a la lectura haya finalizado de manera irregular, sin completar la agenda establecida ante la intolerancia de algunos que desde la oposición asumieron posturas erradas ante la esencia de lo que significaba esta feria.

Los jóvenes que protestaban en un sector de la plaza con todos sus símbolos allí expuestos a través de fotografías y mensaje alusivos a todos los muertos y presos políticos de este país durante la primera mitad de este 2014, eran el recordatorio, el llamado, el alerta a que el evento cultural no podía dar la espalda a todo lo que sucedió y ha venido sucediendo. Llevo en mi memoria la imagen de una mujer vestida de negro, con lentes oscuros, sentada en la grama al lado de una de las fotografías ¿madre? ¿tía? ¿amiga? , con la mirada fija hacia el infinito, hacia el final de la plaza, como tratando de buscar respuestas a todo lo que este país ha deparado en estos últimos tiempos, producto de una politiquería ramplona y excluyente. No creo que haya obtenido respuesta alguna más que el acompañamiento de rostros que claman justicia.

Esos jóvenes que cordialmente se dirigieron a mí y al grupo que me acompañaba, cuando recién iniciábamos nuestro recorrido por el evento, solicitando apoyo monetario en sus luchas, no pueden ser el reflejo o la respuesta necesaria que se suscitó una vez que otro pequeño grupo ¿eran los mismos? se aventuró a cerrar una de las vías de acceso a la plaza ocasionando la zozobra que obligó a suspender el evento y por consiguiente  todas las actividades que involucraban a personajes del sector literario como Eduardo Liendo por ejemplo, que le otorgarían un cierre de oro a tan espléndida iniciativa de resistencia.

Lamento que los “come candela” del teclado, tal como los denomina Héctor Torres, no hayan valorado suficientemente sus acciones, al cuestionar un evento como este, desde la perspectiva que lo hicieron. Sus apreciaciones y declaratorias no hicieron más que seguirle el juego a los opresores y por ende enrarecer mucho más esa visión de país que deberían construir desde la pluralidad y la sana convivencia y no desde el cuestionamiento irracional, totalmente plegado a posturas dogmáticas, donde no hago ni dejo hacer.

Gracias FILUC, gracias Festival de Lectura Chacao 2014.


"Nadie toma en cuenta que algunas personas gastan una importante cantidad de energía simplemente para ser normales"
Albert Camus




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