Mirar a través de la ventana …experiencia onírica

Imagen: Clint Newsham

El cuarto es oscuro, estoy frente a la ventana, mi pareja de alguna forma está a mi lado, pero duerme.

Miro fijamente hacia el exterior y el mar presenta un paisaje extraño, es de noche, una noche que a lo lejos parece adornarse con resplandores de una luna plateada. En el lado izquierdo de mi vista las olas golpean con una fuerza salvaje a las rocas negras que tengo frente a mí,  cerca de mi ventana, pareciera que habito una cabaña con un amplio ventanal, no veo playa, solo rocas que se perciben sólidas y muy negras. 

La furia es tal que hilos de agua de ese mar tocan la ventana al caer súbitamente. No existe rompeola, sorpresivamente esto no es impedimento para que en el lado derecho de mi vista observe a personas bañarse con total placer, en la oscuridad, se zambullen a gusto, incluso algunas a la lejanía parecieran trabajar en un montículo de tierra y de arena que de forma muy inusual se levanta a lo lejos. No entiendo mucho la escena, quiero preguntar, conocer la opinión de mi pareja pero esta no despierta, continúa en un profundo abrazo a morfeo.

Sin preaviso observo una figura lustrosa, grisácea, que de manera sinuosa se mueve en el lado salvaje de las olas, exclamo  …¡es un delfín! Deseo que mi acompañante lo observe igualmente, pero es imposible, se resiste a despertar. Inmediatamente me pregunto …¿un delfín aquí? El pez salta del agua y de manera vigorosa acaricia las olas, las planea y devela en un extraño pez con un trasero humano gris y una boca puntiaguda semejante a una tonina …digo para mis adentros, no es un delfín  …¿Qué podrá ser?

Inmediatamente me comienza a doler la mano izquierda, la observo y me encuentro con un agujero extraño en la palma, un agujero similar a un ombligo que empieza a abrirse y demuestra un aspecto inquietante. Puedo ver a través del orificio y encuentro vísceras, jirones rojos, coágulos negros. Me asusto, le advierto a mi pareja, la despierto, ésta mira mi mano y no comprende lo que sucede, la toma entre las suyas sin saber qué hacer. Solo me dice que así no podría bañarme, que necesito curar esa herida, mi respuesta es empezar a sacar con fuerza esos jirones y esas vísceras rojas, lo hago, siento desfallecer  …despierto.



Comentarios

Entradas populares de este blog

Tener la sangre dulce

Puentes como liebres

EL Centro Internacional Miranda