Tener la sangre dulce

En algún momento de mi vida escuchaba "tener la sangre dulce" , como una manera de definir el carácter de una persona. Según eso, a quién le tocaba tal expresión, inmediatamente indicaba que era ese tipo de persona dulce, afable, amigo/a de todos, ajena a señales de intolerancia y agresividad. Suena bien entonces desde ese ángulo que te lo digan.
Ahora cuando se refiere a un desorden orgánico, la cosa cambia totalmente. Ya no es nada bueno tener esa azúcar en la sangre, es más, poco a poco te puede ir ocasionando trastornos graves que pueden comprometer seriamente tu salud.
Tener niveles elevados de azúcar (glucosa) en sangre en ayunas, sólo indica que padeces de una condición denominada diabetes. La diabetes puede clasificarse en tres tipos: I, II y gestacional. La diabetes tipo I o juvenil se presenta de manera súbita generalmente antes de los 30 años, algunos médicos incluso la catalogan como una condición de "mala suerte", ya que se cree que un proceso infeccioso aunado a una predisposición disparan el proceso de destrucción de las células beta, que son las encargadas de producir la insulina, hormona necesaria para el control de glucosa en sangre.
El proceso de destrucción se denomina desde el punto de vista médico como "autoinmune", realmente no se sabe por qué el sistema de defensa del organismo de la persona afectada reconoce como extrañas a las células beta y simplemente las desaparece. La insulina es la llave que abre la puerta para que la glucosa entre a la célula y la nutra, al no existir, la célula no se alimenta y por ende la sensación de fatiga y cansancio está a la orden del día de manera paulatina. Por supuesto a esto habría que agregarle el hecho de que la glucosa al no poder acceder a la célula se acumula en el torrente sanguíneo con todas las consecuencias negativas que esta situación puede ocasionar.
En el caso de la diabetes tipo II, el organismo produce insulina pero "algo" impide que ésta sea reconocida por el organismo y se presenta una situación similar para el caso de la diabetes tipo I. Puede ser controlada por pastillas de manera general, al contrario de la diabetes tipo I, donde el tratamiento principal es a través de inyecciones de insulina.
La diabetes gestacional, como su nombre lo indica ocurre durante el proceso de embarazo y generalmente es temporal. Sólo que la madre y el bebé deben someterse a exámenes de rutina para evitar complicaciones futuras o prevenir un diagnóstico definitivo de esta condición.
Tengo un hijo con diabetes tipo I diagnosticado desde los 3 años y para el momento de esta nota cuenta con 15 años. Estos doce años de lucha han sido toda una aventura, no sólo para mí sino para todo el grupo familiar. Cada quién desde su mundo lo ha asimilado de manera diferente, pero definitivamente nos cambió la existencia, nuestra convivencia.
Debo reconocer que no fué fácil para mí digerir esta situación. Diego estaba muy pequeño y yo muy poco preparada para administrar esta realidad, porque para mí el término "diabetes" siempre me pareció lejano. La negación absoluta fue mi reacción más inmediata, no quería saber de aparatos de control ni de inyecciones de insulina, todo se lo dejé a Juan, mi esposo, internamente pensaba que era una situación temporal... ¿para qué aprender lo que no voy a utilizar?. Esto creó mucha tensión en casa, además todas las personas que se te acercaban te ofrecían la "cura milagrosa", desde comprar un elixir a base de conchas de mandarina hasta situaciones grotescas como sacrificar una gallina negra y darle de beber la sangre a Diego, no, no puede ser así. En nuestro afán de encontrar soluciones llegamos a un tipo de medicina sistémica, la verdad que no recuerdo cómo iba el asunto, pero te trataban con piedras y unos sueros especiales. Hasta ahí llegó mi negación, al ver que Diego sería sometido a más inyecciones y controles sin tener por supuesto ninguna seguridad de su cura. Nada, no me quedó de otra, salí disparada de aquél lugar con el firme propósito de informarme hasta los tuétanos de todo lo que implica el término "diabetes tipo I".
Expreso todo esto, porque nunca hasta ahora me atreví a plantearlo en mis propios términos, sólo en una oportunidad un periodista de una revista de salud de USA, leyó la reseña que coloqué en una página de internet, dedicada a niños con diabetes y me pidió que relatara mi experiencia hasta ese momento, como una ayuda a otras madres que estaban en la misma situación. Por ahí debo tener guardada la publicación.
Hasta que no exista una cura, pues seguiré con Diego en este tema de la diabetes, apoyándolo y luchando por su independencia y bienestar.
(continuará...)

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