Contaminación Visual

En esta década de gobierno ¿o desgobierno? bolivariano, no hemos salido de unas elecciones, todo el tiempo estamos en campaña. El país ha estado sometido a procesos eleccionarios de diversa índole desde que Hugo Chávez asumió el poder: elecciones, referendums, revocatorios. Sólo haga un recuento y verá que tengo razón.

Se dice que el voto es el derecho más sagrado que tiene un pueblo que se considera en democracia, pero es que de tanto ejercerlo y la manera de cómo es banalizado por los altos personeros del gobierno comenzando por el propio presidente de la nación, no me queda más que cuestionar la manera de cómo se está administrando "este sagrado derecho" en la actualidad. Votas y al final tu decisión no es respetada, tu triunfo es catalogado como "pírrico" sin añadir los calificativos poco convencionales en boca del propio presidente de la república y sin darte cuenta "te madrugan" con un paquetazo de leyes que precisamente rechazaste seis meses atrás...¿entonces?, de qué estamos hablando.
El aparato comunicacional del estado no tiene precedentes en cuanto a la dimensión que ha venido adquiriendo en los últimos años, es como si deseara aturdirte, introducir en tu psique lo que ellos consideran es la "única verdad". Entiendo que no toda la programación es política, pero el espíritu no cabe dudas que es ese. No hay neutralidad, no hay espacio para la disidencia, debes estar completamente sumiso a sus directrices.
Mi vista en estos momentos percibe una contaminación terrible al salir a la calle, sólo resaltan de manera desordenada y anáquica, vallas y pancartas alusivas a la contienda electoral que se avecina. Pareciera que cada una compite con la otra en cuanto a protagonismo y al impacto que debe ejercer en tus sentidos para "mover" tu intención del voto hacia una u otra tendencia. Esto aplica tanto al partido de gobierno como a la oposición, pero es indudable que el primero tiene ventajas que no necesitan mayores discusiones.
Hay una polarización muy marcada, o eres rojo o eres azul, blanco o negro, no hay matices, no hay gradaciones de color, en todo caso un ni-ni que no te permite ubicación alguna y que deja más a favor de los que mandan y dice muy poco de tu conciencia. Duele el país, duelen las circunstancias que estamos viviendo día a día, duele la fuga de talento joven a otros países, el futuro puesto en una maleta, a recorrer un mundo ajeno a las querencias y a disposición de otras culturas. ¿Cómo se recupera la esperanza?...sé que es lo último que se pierde y siento que nos estamos jugando mucho con estas próximas elecciones. Quisiera decirle a mis hijos que tendrán todas las oportunidades del mundo, que viviremos en una sociedad plural, donde no prive ser "rojo rojito" como condición principal para acceder a más y mejores desafíos.
Nos estamos acostumbrando a la mediocridad y eso inquieta...me uno al llamado que hace un articulista en un diario de circulación nacional donde plantea a las Universidades como esos "centros de pensamiento", abiertos al diálogo constante, constructivo que ejerza presión positiva hacia una reconciliación nacional, la necesitamos, estamos enfermos como sociedad, hemos ido involucionando de una manera paulatina que asusta. El país necesita ciudadanos comprometidos pero en un marco de institucionalidad, donde se respeten las reglas del juego, donde el gobierno aboge por la seguridad, la prosperidad, no a las armas y al conflicto permanente.
No hay necesidad de tanta contaminación, empleemos ese dinero para los centros educativos, de salud, para los pequeños empresarios, para generar riqueza material administrada con criterio social.

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