Ahora sí, la Belleza


¿Qué es la belleza?...

En el diccionario puede leerse: "Armonía y perfección que inspira admiración y deleite". Cuando traté de encontrar una imagen que pudiera resumir esta definición, concluí que pueden coincidir diferentes perspectivas que la relacionan: paisajes de diferentes sitios del mundo, una flor, un rostro de mujer, la sonrisa de un niño, fieras salvajes, un atardecer, la luna en el firmamento, la tierra vista desde el espacio, dos cuerpos entrelazados en sublime armonía, palabras adecuadamente organizadas, la poesía, los sonidos musicales que avivan sensaciones, y podría seguir enumerando, no hay dudas, la lista podría ser infinita.

Fernando Savater en su libro "La Aventura del Pensamiento", explica como en nuestras mentes existen "ideas" sobre conceptos que tratan de explicar la realidad del mundo. Es así como llegamos al aporte platónico, cuando este filósofo griego desarrolla su "Teoría de las Ideas" y el mundo dual. Para Platón existe el mundo inteligible y el mundo sensible. En el primero, prevalece la razón, la idea primigenia, la que nos permite construir el significado básico de nuestro sentir, es muy general, amplio y sólo tiene un poder indentificador. Puedo explicarme un poco mejor, cuando pensamos en un perro, es posible que un par de orejas, un tipo de pelo en especial, el hocico, la sensación fría de la nariz, cuatro patas, una cola, son indicios suficientes para proyectar una imagen cualquiera dentro de nuestro cerebro, es posible que nos venga a la mente nuestra mascota de la infancia o el animalito que todos los días vemos en la calle en total desatención. No existe un ideal del concepto "perro" en el mundo, porque podemos encontrar diferentes razas y es aquí donde irremediablemente entra en acción el mundo sensible. En éste los sentidos juegan un papel importantísimo y es por ello que Platón lo considera un mundo corruptible, expuesto a nuestros paradigmas y esquemas de referencia.

En ese mundo sensible construyo mis ideas desde lo que percibo directamente a traves del sentido del gusto, de la vista, la audición, el olfato y el tacto. No en balde se habla comúnmente de "amores platónicos" cuando el enamorado no ha llegado a compartir con su amada el arrebato del encuentro sexual,  desde esta posición sólo se han recreado mentalmente ideas de amor, no se ha experimentado la sincronía de un encuentro que permita experimentar y poner a prueba los sentidos antes mencionados.

Algo parecido sucede con la belleza y es posible que esté siendo muy reiterativa en el asunto pero no puedo evitar relacionarla con el concepto de la libertad ¿justificación? La libertad es belleza, pero ¿cuál de ellas?. Aquí me permito tomar prestada una frase de Víctor Frankl  (1) (la encontré en el libro del Prof. Iván Lansberg), psiquiatra, sobreviviente de un campo de concentración en la Segunda Guerra Mundial cuando expresa  que  al ser humano se le puede quitar todo menos "la última de sus libertades", "la de optar por una u otra actitud ante cualquier suerte de circunstancias. Y así ser capaz de escoger un camino propio".

Me parece que lo anterior lleva implícito un contenido hermoso, bello,  es encontrar el debido significado a nuestra vida, cosa nada fácil en un mundo que ofrece innumerables alternativas de dudosa procedencia, tentaciones, desvíos, atajos y caminos falsos. Es entonces cuando la verdad reclama su puesto para inmediatamente verme obligada a preguntar de nuevo ¿cuál de ellas? ¿la mía, la de mi vecino, la de mi hermana? ...¿cuál? No es tan sencillo el asunto. Ahora, no creo en verdades que navegan en los mares de los dogmas ideológicos y mucho menos en las que se atreven a escalar las cúspides del poder que arropa intenciones totalitarias. La verdad desde la belleza que emana debe ser diáfana, esclarecedora aún cuando para llegar a ella debamos atravesar nieblas espesas y bosques demasiado tupidos. ¿Entonces? La verdad absoluta no existe y en la búsqueda de aquél razonamiento trascendente que nos permita defendernos desde nuestra trinchera, iremos tan a la par de la felicidad, disfrutando el camino y en actitud alerta ante los estafadores de oficio.

En el libro de Iván Lansberg, puede leerse cómo la belleza y la verdad establecen una relación sólida cuando éste toma la frase de Sir Isaiah Berlin, filósofo, profesor de la Universidad de Oxford "la verdad ha de ser la cosa más hermosa del mundo".

Que el 2012 nos inunde de belleza en la búsqueda de la verdad, aún cuando sea un término escurridizo, no cedamos ante los oportunistas de turno. Orientemos nuestro seguimiento en aquella  verdad "cuyo amigo es el tiempo,  su peor enemigo el prejuicio, su pareja eterna la humildad".


Felicidades a todos en el periodo que pronto inicia y como siempre agradeciendo la visita a este espacio. Amigos invisibles se les aprecia.

"La libertad es la ausencia de coerción interna  hacia el fluir del sentimiento.
La gracia es la expresión de este fluir en movimiento mientras  la belleza es la manifestación de la armonía  interna que tal fluir engendra" 
Dr. Alexander Lowen

"Ví un ángel, ...eres hermosa, nunca podré estar contigo" 
(Amor platónico)
"...Y ahora que ya no hay trincheras
el combate es la escalera y el que 
trepe a lo más alto pondrá a salvo
su cabeza. Aunque se hunda en el asfalto
la belleza ..."
(Conflictos de intereses, ambiciones desmedidas)

(1) Lansberg, I. (2006). Desde mi Laberinto. Editorial Torino. Caracas, Venezuela. 




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