Un gran Bochinche

Ya uno no haya que pensar, que concluir...
En mi post anterior hablaba del caos vehicular, producto de la poca planificación de nuestros gobiernos en aras de mejorar las vías existentes o en proyectar nuevos caminos que redunden en una mayor calidad de vida de todos los que habitamos este lindo país y que nos vemos en la necesidad de circular por sus vías, no importa si tienes vehículo particular o no, porque el transporte público también forma parte del problema.
Ahora hay que agregar a la ecuación otra variable y es el del bochinche y la protesta. Ya no es para nosotros extraño encontrarnos con cierres de nuestras principales vías de circulación, por parte de grupos de personas que desean resolver sus problemas más apremiantes a través de este tipo de manifestaciones.
En las últimas semanas la situación ha llegado a niveles insostenibles para todos los que debemos utilizar estas vías para ir al trabajo, realizar diligencias, etc. Es como poner a prueba nuestra estabilidad emocional, pensar en un momento mientras estás frente al volante, paralizada, todo lo que tienes que hacer, cumplir, ejecutar y que simplemente es imposible porque por un instante de tiempo importante estarás así, quieta, estática, sentada, dándole rienda suelta a tu impotencia.
Entiendo que el orígen de las protestas tienen el fin de crear la atención necesaria de aquellas personas responsables de resolver los problemas que aquejan a las comunidades en conflicto, pero realmente... ¿están logrando algo con ese tipo de actitud?...no lo sé a ciencia cierta, y mi respuesta más inmediata sería "no", ya que observo cómo las protestas continúan día tras día.
Se lo comentaba a un amigo, horas atrás, mi país se ha convertido en un sólo bochinche. Esta mañana observaba estupefacta como un grupo de personas identificadas con camisetas y banderines del partido de gobierno cerraban una de las intersecciones más importantes de la Avenida Bolívar en Maracay, Venezuela y creaban el caos con barricadas incendiarias como para denotar que no están jugando ni mucho menos, a unos pocos metros de allí la policía estadal sólo observaba tratando de desviar el tráfico hacia las vías libres ocasionando el caos vehicular que tanto nos afecta.
Iba caminando a través de las hileras de vehículos y sólo podía ver preocupación tras los parabrisas, impaciencia, manos en la frente, reflejando la angustia de no poder a lo mejor estar a tiempo en esa cita o diligencia importante. Consternación en otras por no saber lo que está sucediendo y comunicándose a través de los celulares para notificar la novedad.
¿Es posible que nadie pueda poner freno a tanta anarquía?...

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