Otro espacio...otro mundo



"Sé que creerse poseedor o poseído por la Verdad es ya intoxicarse, es ocultarse a sí mismo sus desfallecimientos y sus carencias. En el reino del intelecto, es el inconsciente el que se cree todo consciencia"
"El Espíritu del Valle"- Edgar Morin

Entró en ese espacio y se lo imaginó inmediatamente allí, con la observación precisa y severa, segura, entre tubos de ensayo, instrumentos de medición analítica, muestras de laboratorio, microscopios, reportes de control, todo en orden y así lo exigía. Todavía lo piensa en un sitio como ese, rodeado de batas blancas, olor de sustancias que reaccionan, donde constantemente se siente el influjo de los cerebros trabajando. Fugaces pensamientos que como estrellas atraviesan nuestras mentes para traer al presente recuerdos que dejaron huellas.

Luego entró a otro espacio, era un salón compuesto por pequeños cubículos, parecía un área de lectura, acomodó sus libros y su computador en el espacio disponible y se sintió genial, la temperatura del ambiente no podía ser más agradable debido al sistema artificial de enfriamiento que apenas se escuchaba. Al lado un ventanal enorme que le mostraba una montaña hermosa, verde, era disfrutar de un paisaje que sólo ofrecía tranquilidad, la posibilidad de abstraerse del mundo por unos momentos.

Al fondo, en uno de los cubículos, alguien estudia, está de espalda y escucha música. Nota su presencia y se excusa por la molestia que puede ocasionar el sonido que sale de su computador, nada de eso, todo lo contrario, sintió que más bien le ayudaba en lo que estaba tratando de asimilar. Música clásica, no era su fuerte y por un breve instante se lo reprochó, sublime María Callas...La Traviata. Afuera comienza a llover, gruesas gotas de lluvia se pegan al ventanal y lo van recorriendo poco a poco, la voz de María cobra intensidad y así mismo lo hace la lluvia. ¡Qué buen momento para abrir la mente a nuevos conocimientos, ¡que magnífico espacio!....Salió agradecida de aquél lugar.


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